Un viaje para reencontrarse con la naturaleza, los sabores reales y el silencio que abraza
Hay viajes que solo quieres hacer, y otros que te cambian por dentro. Este fue uno de esos: días sin prisas, sin notificaciones, respirando aire puro, caminando entre pueblos blancos abrazados por montañas milenarias y saboreando comida real de pueblo.
Nuestra intención: descansar, desconectar y estar en contacto profundo con la naturaleza.
Carataunas: nuestro refugio de paz en la Alpujarra
Llegar a Carataunas es entrar en otra dimensión de calma. Este pequeño pueblo enclavado en la comarca de la Alpujarra Granadina está a pie de Sierra Nevada, entre ríos, cerros y caminos que parecen susurrar historias antiguas.
Nos alojamos en un apartamento que rápidamente sentimos como propio: súper cómodo, con todo lo necesario, una chimenea bien bonita, y ese algo extra-esa luz y silencio que te invita a quedarte. La terraza fue nuestro lugar favorito: en las mañanas frías, el sol aparece despacito, acariciando el aire y calentando el alma, mientras solo se escucha el canto de los pájaros y el viento entre las hojas.
Carataunas es pequeño-pero lleno de encanto-con casas blancas y tejados planos tradicionales, montones de senderos a pie de pueblo y un entorno natural que te abraza sin esfuerzo. Puedes explorar veredas señalizadas que conectan con otros rincones de la Alpujarra o simplemente quedarte sentado viendo cómo cambia la luz sobre las montañas.
Consejo Naturalart: despierta antes del sol y disfruta del amanecer en la terraza...el silencio de Carataunas al alba lo recordarás siempre.
Capileira: puertas abiertas al Poqueira y sus panoramas
Nuestra primera ruta nos llevó a Capileira, uno de los pueblos más altos del Barranco del Poqueira.
Capileira es pura tradición alpujarreña: calles empinadas, casas blancas con chimeneas cilíndricas y macetas colgando de los balcones, con rincones que parecen salidos de un cuento.
Imagina un rincón donde el tiempo se mueve con calma, donde el aire tiene aroma de tierra fría y agua pura y donde cada calle empinada te invita a soñar.
La gastronomía local es un abrazo cálido: el plato alpujarreño, las migas, las sopas caseras o los dulces son sabores que recuerdan la tradición de la sierra.
Almorzamos en Bodega el Atroje, donde el trato del camarero fue excepcional, amable y atento en cada detalle. La comida rica y honesta, con precios más que razonables, nos reconcilió con la idea de comer bien y sentirnos cuidados. Naturalart recomienda este lugar sin dudarlo.
Tras comer nos perdimos por las calles de Capileira. Desde sus miradores puedes ver las cumbres de Sierra Nevada que abrazan todo el valle. Aquí la montaña no es paisaje, es presencia.
Desde lo alto las vistas del valle son impresionantes: montañas, huertas y senderos que invitan a explorar.
Cada rincón tiene un detalle de descubrir y capturar con los sentidos.
Vive abrazada por picos legendarios ofreciendo panorámicas que quitan el aliento.
Pasear por sus sendas, escuchar el susurro del viento o subir hasta algún mirador es sentir la montaña en cada latido.
Casas blancas encaramadas en la ladera, calles estrechas que serpentean entre escaleras y plazas, balcones adornados con flores y macetas, todo con un aire tradicional que te transporta a otra época.
Capileira no es solo un destino para ver; es un lugar para sentir con el corazón.
Es un pueblo donde cada piedra, cada casa y cada sendero tiene un poema escondido... esperando que lo descubras.
Naturalart tip: sube a uno de los miradores al atardecer. La luz dorada sobre las montañas y los tejados es sencillamente mágica.
Área recreativa Fuente Chorreón: un rincón de agua, silencio y vida
Desde Capileira continuamos haciendo una parada en el Área Recreativa Fuente Chorreón, un espacio natural lleno de paz y esencia. Es uno de esos lugares que te abraza con su sencillez, su agua viva y su entorno serrano , invitándote a respirar profundo y a sentir la naturaleza con todos los sentidos.
Un espacio al aire libre acondicionado para picnic, compartir con familia, amigos o simplemente contigo mismo.
Está situado junto a la famosa cascada conocida como Él Chorreón, que desciende suavemente entre rocas y vegetación silvestre, ofreciendo un murmullo de agua constante que calma el alma.
Las mesas y bancos de picnic están colocados en un ambiente de monte donde los pinos y plantas aromáticas de la sierra dan sombra y perfume natural al espacio, creando un refugio perfecto nos permitió conectar con el silencio.
Es un lugar donde el agua fluye libre, donde los sentidos se despiertan y donde el corazón se aquieta. Una invitación para conectar con la naturaleza sin prisa...a vivir un momento que se queda contigo.
Fuente agria: el chorro que canta historias
La Fuente Agria debe su nombre a la sensación agria y picante al probar su agua. No es un agua corriente: es muy rica en hierro, lo que le da un sabor intenso, profundo, casi metálico y unas burbujas ligeras.
La gente de la Alpujarra siempre han valorado este agua por algo más que su sabor particular:
- se dice que ayuda en anemias, gracias a su rico contenido en hierro
- también se ha usado tradicionalmente por sus minerales en trastornos digestivos, hepáticos o renales y como agua "tónica" natural que despierta la vitalidad
- al beberla muchos viajeros no solo buscan hidratación sino un instante de conexión profunda con la montaña y la historia de estas tierras.
Aquí el agua no solo sacia la sed: enseña paciencia, nos recuerda que cada gota lleva historia. El color rojo de las rocas habla de una tierra viva, rica y antigua. Beber de sus caños es un acto de respeto por lo natural, por lo que ha fluido desde tiempos inmemoriales.
En la Fuente Agria se siente el latido de la naturaleza, una melodía sutil que invita a detenerse, a respirar con conciencia y a sentir la montaña desde dentro.
Trevélez: donde la montaña abraza la vida y el aire cura el jamón
Imagina un pueblo blanco como las nubes que rozan su techo, en las faldas de Sierra Nevada, donde el viento trae historias antiguas y cada calle es un poema. Ese lugar existe y se llama: Trevélez, uno de los pueblos más altos de España.
Aquí la vida late con un ritmo natural, marcado por la montaña, el río, el aire fresco y sobre todo por el jamón-ese tesoro curado que ha convertido a este rincón serrano en un destino querido de viajeros de todo el mundo.
Su jamón curado al aire de montaña: un manjar con denominación de origen que se cuida pacientemente aquí, donde el clima seco y las noches frescas son aliadas perfectas para su curación.
Los secaderos salpican las calles y rincones y no es raro ver jamones colgando como banderas del tiempo mientras el viento los mece.
La fuente de los jamones nos hizo sonreír y detenernos a pensar un rato con la frase bonita que tiene escrita.
Trevélez es un pueblo de casas blancas que parece colgar de la montaña. Sus tejados planos, chimeneas tradicionales y calles empedradas reflejan la arquitectura típica de la Alpujarra: sencilla, práctica y hermosa.
El río Trevélez serpentea por el valle uniendo naturaleza y vida humana en una danza de agua cristalina.
Más allá, las cumbres poderosas de Sierra Nevada vigilan el pueblo. Alturas nevadas y panoramas que solo la montaña puede ofrecer.
Este pueblo lo tienes que sentir con todos los sentidos:
• Escuchar: el susurro del viento entre las piedras, el agua del río bailando sobre rocas.
• Oler: el aroma profundo del jamón curándose, la tierra, los aromas del pueblo.
• Probar: jamón, chorizo, morcilla y platos de montaña que cuentan historias de sol y sal.
• Cielos amplios, panoramas que se expanden hasta perderse entre nieblas y picos nevados.
Trevélez es más que un pueblo: es un susurro de la montaña, un trozo de aire puro tallado por siglos, un lugar donde el tiempo se saborea con un buen jamón.
Consejo Naturalart: visita un secadero de jamones. Entender de dónde sale ese sabor único hace que cada bocado sea aún más especial.
Bubión: miradores y la magia de las terrazas
Un pequeño tesoro con alma-un lugar donde la calma se siente en cada paso y el tiempo parece pasar más lento. Sus casas, sus chimeneas singulares, se apiñan en las laderas como si fueran guardianes del valle. Las calles empedradas y estrechas invitan a pasear sin prisa y a detenerse a oler las flores.
Un balcón natural sobre el barranco. Desde sus miradores naturales puedes contemplar el profundo Barranco del Poqueira, hacía donde se extienden los otros pueblos vecinos.
Cada atardecer tiñe las fachadas blancas de dorados suaves, creando un ambiente que parece detenido en el tiempo, perfecto para fotografiar con el corazón y no solo con los ojos.
Sentir Bubión con el corazón:
• Escuchar: el agua de las fuentes entre las piedras, los pasos sobre el empedrado, el silencio amable de los atardeceres.
• Oler: la tierra, hierba fresca y ese aroma antiguo que solo tienen los pueblos que han visto pasar siglos.
• Ver: tecidos coloridos, balcones florecidos, tejados blancos bajo el cielo azul de montaña.
• Sentir: que cada rincón tiene memoria, que Bubión no es solo un lugar en el mapa, sino un compañero de viaje para el alma.
Es calma, tradición y paisajes eternos; un lugar donde el tiempo se convierte en poesía y la montaña te habla desde dentro.
Naturalart tip: si puedes quédate hasta que el sol se pierda detrás de las montañas. El cielo sobre Bubión se tiñe de colores que parecen pinceladas de calma.
Pampaneira: agua en la calle, arte en cada esquina
Para sentir con todos los sentidos, respirar su historia, tocar su piedra suave al sol y dejar que su agua murmure en tu memoria.
Al llegar a Pampaneira, lo primero que te envuelve es su arquitectura tradicional: casas encaladas que se aferran a la ladera con tejados planos, porches cubiertos y chimeneas con sombrero que parecen velar por el pueblo.
Una de las sorpresas más encantadoras es el canal de agua cristalina que serpentea por sus calles principales.
El aire puro, las sombras de pinos y el murmullo de caminos antiguos son un llamado para quien quiera caminar lento, respirar profundo y sentir la montaña más allá de los sentidos.
Las calles estrechas y empedradas, dispuestas como un laberinto amable, cuentan historias de siglos de vida humana que se ha ido adaptando a la montaña. Lavadero y fuentes te invitan a refrescarte y a sentir el pulso ancestral del lugar.
Artesanía y sabores que acarician el alma.
Pampaneira vibra con la creatividad de sus artesanos.
Jarapas y tejidos tradicionales, telas de colores que parecen capturar la luz de la montaña. Jabones , cerámica y objetos hechos a mano cada uno con huellas de manos que conocen bien la tierra. Y en cada tienda, sabores locales.
Sentir Pampaneira con el corazón:
• Escuchar: el agua que fluye como un susurro de vida, las voces tranquilas que hablan desde los balcones.
• Oler: la tierra fresca, las especias de una cocina casera, la madera antigua.
• Ver: casas blancas bajo un cielo inmenso, acequias brillando como hilos de luz, montañas que parecen velar por el pueblo.
• Sentir: que cada paso aquí es un regreso a lo esencial.
Pampaneira es un poema de piedra y agua, de historias compartidas y silencios luminosos.
Consejo Naturalart: compra una jarapa hecha a mano. Es un recuerdo que te conecta con las manos que la tejieron.
Soportújar: el susurro mágico de la Alpujarra
Imagina un pueblo blanco en la ladera de la Sierra Nevada, donde el viento lleva historias antiguas, el aire huele a tierra y romero y cada esquina parece guardar un hechizo. Ese lugar se llama "Soportújar", un rincón único, auténtico y encantador.
El pueblo de las brujas. Magia que vibra en cada rincón. Su identidad mágica y misteriosa hace verdaderamente especial a Soportújar y lo transforma en un destino inolvidable. Calles y plazas se llenan de figuras, esculturas y rincones que evocan el mundo de las brujas y lo fantástico.
Aquí puedes encontrar: la casa de Baba Yagá, La fuente del Dragón, la Serpiente Alpujarreña, la casa de Hansel y Gretel, la cueva del ojo de la bruja, pasadizos encantados que invitan a imaginar historias nocturnas, el mirador del embrujo donde las montañas y el valle se extienden como un lienzo infinito.
Todo ello crea una atmósfera que mezcla tradición, fantasía y naturaleza, como si caminaras dentro de un libro de cuentos hecho realidad.
Soportújar no es solo magia temática, también está rodeado de naturaleza viva, ofreciendo panoramas espectaculares hacía valles, bosques, senderos y rutas que funden el pueblo con el paisaje.
Su ambiente es ideal para quien busca calma y autenticidad, con rincones que inspiran contemplación, charlas en terrazas bajo el sol de la tarde o paseos al amanecer cuando el valle se despierta pintando el paisaje de luz.
Sentir Soportújar con el corazón:
• Escuchar: el murmullo del viento entre cuestas, el canto lejano de pájaros, las risas de los niños entre leyendas.
• Ver: figuras mágicas asomándose en cada esquina, balcones floridos, el valle al infinito bajo el cielo de colores.
• Oler: el aroma del romero y el pan recién horneado.
• Sentir: que cada paso entre sus calles es como abrir un libro de historias antiguas y actuales, donde la magia vive en la tierra, en la gente y en la risa compartida.
El Parque del Salado - Lanjarón: un oasis de agua, luz y verde
Justo a un paso del corazón del pueblo Lanjarón, el Parque del Salado es como un suspiro profundo en medio de piedra, luz y agua.
Este espacio natural y verde se extiende como un jardín secreto bajo el cielo de Sierra Nevada.
Aquí el agua desemboca en un ambiente lleno de vida: bosques que perfuman el aire, senderos suaves que acarician el paisaje y te invitan a caminar sin prisa, zonas sombreadas donde descansar, respirar y escuchar la música tranquila del agua.
Caminando por sus senderos puedes sentir la suavidad del paseo y si te dejas llevar incluso puedes llegar hasta las ruinas del Castillo Árabe que guarda el valle desde lo alto.
El parque es un espacio perfecto para familias, parejas, amigos o viajeros solos. Un ribete de naturaleza para que los niños exploren. Rincones tranquilos para una pausa de picnic o un libro bajo el sol suave. Miradores done el paisaje se abre como un lienzo infinito entre montañas verdes.
Lanjarón y su Parque del Salado no son solo un destino: son una experiencia para los sentidos, un lugar donde el agua y la tierra te enseñan a vivir con calma, emoción y asombro.
El Ahumado Lanjarón-un refugio de sabores con aire de montaña. Hicimos una parada antes de visitar el Parque del Salado en un lugar que abraza al viajero con un menú lleno de sabor, creatividad y calidez. Este sitio acogedor combina lo mejor de la cocina local con toques modernos invitándote a disfrutar el momento con calma y placer en cada bocado. El local cuida detalles sencillos pero significativos: mesas bien puestas, buena disposición del espacio y una energía tranquila que anima a quedarse un rato más, compartir historias y descubrir nuevos sabores en su carta.
- Perfecto para comidas al medio día tras una ruta senderista.
- Ideal como parada gastronómica.
Sentir "El Ahumado" con todos los sentidos:
• Oler: aromas de cocinas caseras que se mezclan con las notas ahumadas que dan nombre al local.
• Saborear: texturas jugosas, ingredientes frescos y recetas que te hacen ver la gastronomía con ojos nuevos.
• Sentir: que comer aquí es parte de la experiencia completa de Lanjarón. Un abrazo culinario.
El Ahumado es una parada en el camino que te invita a descansar, compartir y descubrir cómo los sabores simples y bien hechos pueden quedarse contigo mucho después de haber terminado el plato.
Consejo Naturalart: probar si o si los zumos naturales de fruta de sus huertas. En nuestro caso, fue el zumo de manzana que ha sido espectacular, tanto que repetimos.
Reflexión Naturalart: el viaje que tú también puedes sentir
Este viaje por la Alpujarra fue más que lugares: fue respirar tranquilidad, sentir el sol en la piel, saborear comida con alma, escuchar silencio y volver a la esencia de lo real. Cada pueblo guarda su historia, su ritmo y su alma. Y cada uno nos enseñó algo diferente:
🩵 Carataunas nos enseñó la calma.
🍷 Capileira la belleza de lo auténtico.
🏞️ Trevélez el orgullo por lo propio.
🌄 Bubión la serenidad profunda.
💧 Pampaneira la alegría de caminar entre agua y arte.
🔮 Soportújar la magia de creer en lo posible.
🧆 Lanjarón la riqueza del sabor y la historia.
Guía práctica para visitar la Alpujarra: calma, naturaleza y sabores reales
La Alpujarra es un lugar perfecto para conectarte con la naturaleza, disfrutar de pueblos blancos con historia y saborear gastronomía auténtica.
Como moverte y rutas sugeridas
👉 En coche es la forma más cómoda para explorar varios pueblos al ritmo deseado. Las carreteras son montañosas y preciosas pero con curvas y tramos estrechos que requieren conducir con calma.
Carataunas + Capileira
✔️ Llegada y descanso en Carataunas
✔️ Paseo por el pueblo y terraceo en el atardecer. Paz total.
✔️ Visita Capileira para comer, y pasear por sus calles y miradores espectaculares sobre el valle.
Capileira + Pampaneira + Bubión
✔️ Explora Pampaneira para comer con vistas a la montaña, para ver las acequias en la calle, tejidos artesanales y plazas con historia.
✔️ Paseo al atardecer por Bubión, pueblo con arquitectura auténtica y miradores naturales.
Trevélez y área recreativa
✔️ Fuente Chorreón y Fuente Agria para respirar silencio, naturaleza y probar agua local.
✔️ Explora Trevélez el pueblo con aire puro y vistas alpinas, casas tradicionales, jamones colgando al viento, fuentes y panorámicas espectaculares.
Soportújar + Lanjarón
✔️ Mañana recorriendo Soportújar en su ambiente único, esculturas y rincones curiosos.
✔️ Tarde de naturaleza con parque natural, agua y sombra.
Tipos de alojamiento
• Casas rurales con encanto - confort, detalles locales, desayuno con productos ecológicos, patios y vistas.
• Boutique hoteles - opciones con spa y diseños más cuidados.
• Apartamentos con terraza - perfecto para descansar tranquilamente.
Consejos Naturalart para viajar a Alpujarra
- Lleva calzado cómodo.
- Temprano en la mañana o atardecer es cuando los paisajes se tiñen de luz dorada perfecta para fotos y silencio.
- Respeta la tranquilidad del entorno, el ritmo de la gente local y cuida las huertas y los senderos como si fueran tuyos.
- Descubre los miradores escondidos, muchos muestran vistas donde puedes ver desde cumbres nevadas, hasta olivares y valles que parecen suspendidos en la calma absoluta.
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